CONJUNTIVITIS NEONATAL

Es una infección hiperaguda que se presenta dentro de las primeras 4 semanas de vida.

Se caracteriza por una secreción abundante verdosa, purulenta con inflamación de los párpados y la conjuntiva.

El riesgo de desarrollarla dependerá de la frecuencia de infecciones maternas potencialmente transmisibles, de las medidas profilácticas, de las circunstancias del parto y de la exposición postnatal. La mayoría de las veces la infección se adquiere por la exposición del recién nacido a la flora vaginal durante el paso por el canal de parto.

Las bacterias más importantes implicadas como causa de conjuntivitis neonatal son:

Chlamydia trachomatis y Neisseria gonorrhoeae.

Afortunadamente su incidencia es baja debido a la profilaxis que se aplica de eritromicina 0.5% ungüento en todos los recién nacidos.

El diagnóstico es clínico, pero también siempre es necesario realizar estudios microbiológicos: Tinción de Gram, cultivo y PCR, así como estudios sistémicos.

El manejo de la conjuntivitis neonatal dependerá del agente causal demostrado en las pruebas microbiológicas y el estado general del recién nacido.

Las conjuntivitis causadas por Chlamydia trachomatis y Neisseria Gonorrhoeae requieren administración de antibiótico sistémico, dado que no tiene ninguna utilidad el tratamiento tópico.

En todas las conjuntivitis se recomienda lavado con suero fisiológico de forma frecuente mientras persista la secreción conjuntival.

Recordar que es una urgencia médica que debe tener manejo intrahospitalario dado que puede tener graves consecuencias en el recién nacido.

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